Los físicos imprimen en 3D con hielo, abriendo nuevas posibilidades para el espacio y la medicina

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Los físicos imprimen en 3D con hielo, abriendo nuevas posibilidades para el espacio y la medicina

Un equipo de físicos de los Países Bajos ha logrado un gran avance en la fabricación aditiva: imprimir estructuras en 3D íntegramente a partir de hielo. Esta no es sólo una demostración festiva: la técnica aprovecha los principios fundamentales de la física con aplicaciones potencialmente de gran alcance, desde la creación de canales internos en materiales hasta permitir la construcción in situ en entornos como Marte.

La ciencia detrás de la fabricación congelada

El proceso depende del enfriamiento por evaporación, un fenómeno tan común como el sudor que se evapora de la piel y tan sofisticado como los átomos enfriados por láser. Al rociar agua en una cámara de alto vacío, el equipo aprovechó la rapidez con la que el líquido se evapora cuando cae la presión del aire. A medida que las moléculas de agua se convierten en vapor, se llevan el calor y congelan rápidamente el chorro de líquido restante.

La clave está en una boquilla de 16 micrómetros que maximiza la superficie para un enfriamiento eficiente. Esto permite que el agua baje decenas de grados Fahrenheit en menos de un segundo y se congele instantáneamente al entrar en contacto con una superficie. Este es un gran paso adelante: los métodos de impresión de hielo existentes necesitan aditivos costosos o infraestructura criogénica (como nitrógeno líquido).

Cómo funciona la impresora 3D

Los investigadores integraron su chorro de agua en una impresora 3D estándar alojada dentro de la cámara de vacío. El sistema de control de movimiento de la impresora dirige el chorro con precisión, tal como lo haría con la resina. Un elemento crucial es el retraso de 0,5 segundos entre la deposición de gotas y la congelación. Esta ventana permite que varias gotas se fusionen antes de solidificarse, mantenidas juntas por la tensión superficial.

Una vez completada la impresión, se libera el vacío y el hielo se derrite limpiamente, sin dejar residuos. La prueba de concepto: un árbol de Navidad de 3,14 pulgadas, pero las implicaciones son mucho mayores.

Más allá de la decoración: aplicaciones del mundo real

Los usos potenciales de esta técnica son importantes:

  • Estructuras huecas: El hielo se puede imprimir como una capa de sacrificio dentro de materiales de resina o polímeros. Después de la impresión, el hielo se derrite, creando canales limpios e intrincados.
  • Ingeniería de tejidos: El método podría adaptarse para aplicaciones quirúrgicas, simplificando potencialmente la creación de estructuras biológicas complejas.
  • Exploración espacial: Quizás lo más sorprendente es que las condiciones de baja presión necesarias para la impresión se pueden lograr en Marte. En teoría, los astronautas podrían imprimir en 3D estructuras a partir de depósitos de hielo locales sin herramientas criogénicas voluminosas.

“Esto no es un milagro navideño, es física”, escribieron los investigadores.

La posibilidad de imprimir con hielo puro, sin aditivos, simplifica el proceso y elimina el desperdicio. La versatilidad del método sugiere que la impresión 3D basada en enfriamiento por evaporación podría convertirse en una herramienta poderosa en múltiples industrias.