La administración Trump cerrará el Centro Nacional de Investigación Atmosférica

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La administración Trump está desmantelando el Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR), una importante institución estadounidense de ciencias de la tierra fundada en 1960. La medida, reportada por primera vez por USA Today, ha generado fuertes críticas de científicos que advierten que dañará gravemente las capacidades de investigación climática y meteorológica. La decisión surge como parte de un patrón más amplio de recortar fondos y socavar las iniciativas científicas climáticas.

Por qué es importante NCAR

NCAR, con sede en Boulder, Colorado, no es simplemente otro centro de investigación; es un centro central para estudios atmosféricos críticos. El trabajo del centro abarca una amplia gama de disciplinas, incluidos los modelos meteorológicos, la predicción del tiempo espacial, el análisis climático y la reconstrucción paleoclimática. Este enfoque integral lo hace único e irremplazable.

Como lo expresó Katharine Hayhoe, científica climática de la Universidad Tecnológica de Texas: “Desmantelar el NCAR es como golpear con un mazo la piedra angular que sostiene nuestra comprensión científica del planeta”. El Laboratorio Mesa del centro, un hito arquitectónico en sí mismo, quedará completamente cerrado como parte de la reestructuración.

El fundamento de la Casa Blanca

Russ Vought, director de la Oficina de Gestión y Presupuesto de la Casa Blanca, justificó la medida citando el “alarmismo climático” como una razón para atacar al centro. La administración planea trasladar las operaciones de modelado climático y supercomputación a otras instalaciones de investigación. Sin embargo, los expertos sostienen que fragmentar estas capacidades debilitará la capacidad general de investigación.

Gavin Schmidt, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, destacó que el valor del NCAR va mucho más allá de sus áreas de investigación específicas. Lo describió como un “activo único y valioso” que cubre un amplio espectro de la ciencia atmosférica, desde los patrones climáticos actuales hasta las tendencias climáticas a largo plazo.

Tendencias e implicaciones más amplias

Esta decisión es consistente con los esfuerzos sistemáticos de la administración Trump para restringir la investigación sobre el cambio climático. Las acciones anteriores incluyen recortes significativos a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) e intentos de hacer retroceder las regulaciones de contaminación de la EPA. La medida también afecta a la fuerza laboral de NCAR: el centro emplea a alrededor de 830 personas bajo la Corporación Universitaria para la Investigación Atmosférica (UCAR), que administra la instalación bajo contrato con la Fundación Nacional de Ciencias.

La NSF proporcionó aproximadamente la mitad del presupuesto operativo de NCAR para 2025, lo que significa que el cierre tendrá importantes repercusiones financieras y operativas. Esta reestructuración plantea interrogantes sobre el futuro del liderazgo estadounidense en ciencia atmosférica y su capacidad para abordar con eficacia los apremiantes desafíos climáticos.

El desmantelamiento del NCAR comenzará de inmediato, lo que indica una clara intención de remodelar el enfoque del país hacia el clima y la investigación meteorológica. Los efectos a largo plazo sobre el progreso científico, la formulación de políticas y la comprensión pública aún están por verse.

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