Revitalizando la educación y la comunidad indígena: una conversación con Curtis Yarlott

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Durante décadas, la Escuela India St. Labre en Montana ha estado redefiniendo silenciosamente lo que significa ser una institución educativa. Más que un simple lugar para académicos, St. Labre sirve como piedra angular para la preservación cultural, la curación comunitaria y el apoyo integral a los jóvenes y las familias indígenas. Este enfoque, dirigido por el director ejecutivo Curtis Yarlott, representa un poderoso ejemplo de cómo las escuelas pueden convertirse en catalizadores de un cambio duradero.

El contexto histórico de St. Labre

Fundada en 1884, St. Labre ha funcionado de forma ininterrumpida durante casi 140 años. Hoy en día, atiende a alrededor de 550 estudiantes de las tribus Cheyenne y Crow del Norte a través de un sistema de escuelas primarias y un preescolar de inmersión lingüística Crow. Sin embargo, su papel se extiende mucho más allá de la educación tradicional. La historia de la escuela tiene sus raíces en una relación compleja entre la Iglesia católica y las comunidades indígenas, una relación a menudo marcada por una asimilación forzada.

Yarlott reconoce este pasado mientras traza un rumbo hacia la reconciliación y el empoderamiento. Explica que el enfoque actual de St. Labre integra intencionalmente las tradiciones nativas con la espiritualidad católica. Por ejemplo, durante la misa católica, los estudiantes participan en ceremonias tradicionales de manchado junto con rituales católicos. Esta integración demuestra un esfuerzo consciente por honrar la espiritualidad indígena y al mismo tiempo mantener la identidad religiosa de la escuela.

Más allá del aula: apoyo comunitario integral

Lo que distingue a St. Labre es su amplio alcance más allá de los servicios educativos básicos. Yarlott detalla cómo la escuela brinda servicios sociales esenciales, que incluyen despensas de alimentos, distribución de ropa y asistencia financiera para necesidades básicas como leña, propano y gastos funerarios. La escuela también opera un programa de tutoría postsecundaria, que ofrece apoyo personalizado a los graduados que navegan por la educación superior o las escuelas vocacionales.

“Queremos mejorar las cosas en las reservas indias Crow y Cheyenne del Norte”, explica Yarlott. “Para lograrlo, la visión debe ser más amplia que la mera educación”.

Este enfoque holístico aborda las desigualdades sistémicas y garantiza que los estudiantes tengan los recursos necesarios para prosperar no solo en la escuela sino también en sus comunidades. La escuela reconoce que el éxito de los estudiantes está entrelazado con el bienestar de sus familias y tribus.

Equilibrando tradición y modernidad

El éxito de St. Labre radica en su capacidad para navegar la revitalización cultural manteniendo al mismo tiempo los estándares educativos modernos. Yarlott enfatiza que la escuela cumple con los requisitos de acreditación y al mismo tiempo prioriza la preservación de las lenguas indígenas y las prácticas culturales. Cita ejemplos de estudiantes que, inspirados por el apoyo de la escuela, continuaron sus estudios superiores en instituciones como Stanford y Dartmouth, sentando nuevos precedentes para sus comunidades.

El compromiso de la escuela con la revitalización del idioma es evidente a través de sus asociaciones con Crow Language Consortium, Northern Cheyenne Language Consortium y Language Conservancy. Estos esfuerzos garantizan que las lenguas indígenas no sólo se preserven sino que también se integren activamente en el plan de estudios y la vida comunitaria.

Un modelo de empoderamiento

El enfoque de St. Labre se cita a menudo como un ejemplo de lo que es posible en la educación indígena. Jason Cummins, profesor asistente de la Universidad Estatal de Montana, describe la escuela como una “anomalía” porque desafía una categorización fácil. El éxito de St. Labre radica en su capacidad para aceptar la complejidad, honrar la tradición y adaptarse a las necesidades cambiantes de las comunidades a las que sirve.

En última instancia, la historia de St. Labre demuestra que las escuelas pueden ser mucho más que simples instituciones académicas. Pueden ser centros de curación, empoderamiento y revitalización cultural, sirviendo como salvavidas fundamental para las comunidades indígenas que buscan prosperar en sus propios términos.

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