El sistema educativo de la India prepara a los estudiantes para los exámenes, no para las realidades del mercado laboral. Esto no es simplemente una falta de orientación profesional; es un colapso sistémico en el que la educación y el empleo operan como entidades separadas. Aproximadamente el 90% de los estudiantes indios eligen carreras sin una visión adecuada, mientras que el desempleo de los graduados se sitúa en el 35%, superando con creces la tasa del 3,4% de los analfabetos. Esto no es un déficit de orientación; es una crisis de coherencia.
La raíz del problema: consejos equivocados
El problema central no es que a los estudiantes les falte información, sino que el consejo que reciben es fundamentalmente defectuoso. El desvío a menudo toma estas formas:
- Confianza en la familiaridad, no en la aptitud: Los padres, familiares y maestros brindan consejos basados en sus propias experiencias en lugar de en las habilidades reales del estudiante.
- Presión social obsoleta: El impulso por caminos tradicionales “seguros” como la ingeniería, la medicina o la administración pública ignora el surgimiento de campos nuevos y viables como la inteligencia artificial, la tecnología climática y el análisis de datos.
- Sobrecarga de información sin interpretación: Internet ofrece un sinfín de datos profesionales, pero nadie ayuda a los estudiantes a comprender los requisitos de habilidades, la adecuación de la personalidad o las tendencias del mercado.
- Asesoramiento único versus apoyo continuo: La planificación profesional se trata como una decisión única en lugar de un proceso en evolución, lo que deja a los estudiantes sin preparación para las demandas cambiantes del mercado.
- Ignorar el panorama completo: Los consejos a menudo se centran únicamente en el rendimiento académico, descuidando las realidades financieras, las limitaciones geográficas y el bienestar personal.
La catástrofe de la infraestructura
La infraestructura de orientación profesional de la India carece gravemente de recursos. Con una proporción de un consejero por cada 630.000 estudiantes, en comparación con el recomendado de 1:250, la brecha es asombrosa. La Política Nacional de Educación (NEP) 2020 exige orientación profesional a partir del sexto grado, pero 9 de cada 10 escuelas carecen de los medios para implementarla. Además, no existe una certificación nacional estandarizada para los asesores profesionales, lo que genera que el asesoramiento de personas no calificadas sea poco confiable.
Banderas rojas a tener en cuenta
Los padres y estudiantes deben tener cuidado con los siguientes signos de malos consejos profesionales:
- Soluciones únicas para todos.
- Falta de evaluación psicométrica.
- Priorizar el prestigio sobre el ajuste individual.
- Información desactualizada o inexacta.
- Presión para tomar decisiones inmediatas.
- Ausencia de planes de respaldo.
El camino a seguir
La situación no es desesperada. La NEP 2020 impulsa el cambio y la tecnología (evaluaciones basadas en inteligencia artificial, asesoramiento en línea) está haciendo que la orientación sea más accesible. La crisis profesional de la India es sistémica, pero es un problema que puede solucionarse mediante inversiones en infraestructura, capacitación estandarizada para consejeros y un cambio de mentalidad hacia una planificación profesional continua y adaptable. Cada estudiante merece claridad para elegir su camino, no tropezar con él. En un mundo que cambia rápidamente, esto no es un lujo; es una necesidad.

























