El concurso Guthman 2026: cuando la música se encuentra con la locura

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El concurso Guthman 2026: cuando la música se encuentra con la locura

El Concurso anual de instrumentos musicales Guthman, que se celebra en Georgia Tech en Atlanta, muestra los inventos musicales más ambiciosos e inusuales del año. La edición número 28, que tendrá lugar del 13 al 14 de marzo, presenta a diez finalistas que están redefiniendo lo que pueden ser los instrumentos y cómo suenan.

No se trata sólo de nuevos sintetizadores o ajustes electrónicos; Estos creadores están construyendo dispositivos que desdibujan la línea entre tecnología, arte y, a veces, puro absurdo. El premio de 10.000 dólares es secundario respecto de la exploración en sí: ¿qué sucede cuando conviertes campos electromagnéticos en sonido o construyes un sintetizador impulsado por agua salada?

Más allá de los instrumentos tradicionales: una nueva era de creación musical

Los participantes del concurso provienen de todo el mundo (están representados Australia, Polonia, India y el Reino Unido), pero todos comparten un hilo común: el deseo de liberarse de las convenciones musicales establecidas. El ganador del año pasado, el Chromaphone, utilizó una superficie plana para generar tonos; La programación de este año promete ser aún más disruptiva.

He aquí un vistazo más de cerca a algunas de las creaciones más llamativas:

Los módulos anfibios: música en forma líquida

Este sintetizador modular reemplaza los cables de conexión tradicionales con un charco de agua salada. Los componentes se comunican a través de corrientes líquidas, creando sonidos orgánicos en evolución que se comportan más como un organismo vivo que como una máquina.

The Demon Box: Aprovechando las ondas invisibles

Demon Box captura frecuencias electromagnéticas de dispositivos electrónicos cotidianos (teléfonos, taladros) y las convierte en audio. Imagínese “inclinar” o “golpear” las señales del mundo moderno para crear drones e imágenes.

EV: El violín eléctrico reinventado

Este no es sólo un violín eléctrico; Es una computadora disfrazada. Construido con pastillas infrarrojas, analiza cada matiz del golpe del arco, fusionando calidez acústica con síntesis digital instantánea.

Fiddle-Henge: una orquesta robótica

Fiddle-Henge, una imponente escultura que monta cuatro violines alrededor de un bombo, utiliza un disco giratorio motorizado como un “arco infinito”. Combina la impresión 3D con tecnología antigua para generar ritmos mecánicos y drones meditativos.

Gajveena: el híbrido Bass-Veena

Con una altura de casi dos metros, este instrumento fusiona un contrabajo con un diseño clásico indio. El mástil hueco actúa como un conducto de sonido, permitiendo curvaturas microtonales que antes eran imposibles en un bajo.

Kalíptera: La Kalimba Alada

Este instrumento digital asigna la apertura y el cierre de sus “alas” a un complejo procesamiento de sonido. Genera sus propias respuestas musicales, creando un dúo entre el intérprete y la máquina.

The Lethelium: Sinfonía de chatarra

Construido alrededor de la llanta de una bicicleta, este instrumento de 24 cuerdas convierte la chatarra en una orquesta cromática. Los músicos golpean, puntean o inclinan sus “radios” para crear sonidos que van desde un arpa hasta un tambor de acero.

La obra maestra: síntesis accesible

Con forma de pieza de rompecabezas, este sintetizador de código abierto prioriza la accesibilidad. Utiliza sensores de presión, lo que permite reproducirlo con cualquier objeto o dispositivo de asistencia, lo que hace que la creación musical sea inclusiva.

Saxo posdigital: el instrumento de viento Cyborg

Esto fusiona una caña vibrante con un cerebro digital. Los electroimanes manipulan la caña para crear notas imposibles, combinando la sensación cruda de un saxofón con bucles y manipulación digital.

VERTO: Tocando Música con “La Fuerza”

Use pastillas magnéticas en la punta de sus dedos y colóquelas sobre ruedas fónicas giratorias para generar sonido. Este instrumento analógico convierte la proximidad en volumen y tono, esculpiendo la electricidad con un movimiento de la mano.

El Concurso Guthman no se trata sólo de innovación; se trata de traspasar los límites de lo que es la música. Estos instrumentos nos obligan a reconsiderar las definiciones tradicionales, lo que genera preguntas sobre la tecnología, el arte y el futuro del sonido.

El evento en Georgia Tech promete un vistazo a ese futuro y un recordatorio de que las ideas más extrañas a menudo conducen a los descubrimientos más innovadores.