Los estudiantes enfrentan los límites de la IA: una lección de un chatbot de la década de 1960 revela conocimientos más profundos

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Un experimento reciente en aulas de secundaria demostró una lección simple pero poderosa: la exageración actual de la IA no necesariamente equivale a una inteligencia genuina. Cuando los estudiantes interactuaron con ELIZA, un chatbot de la década de 1960 diseñado para imitar a un terapeuta simplemente reflejando las declaraciones del usuario en forma de preguntas, su frustración fue inmediata. Un estudiante llamó al robot “gaslighting”, mientras que otro afirmó sin rodeos que no era útil.

No se trataba de rechazar rotundamente la IA. Más bien, el ejercicio, realizado como parte de la investigación de EdSurge Research sobre la alfabetización en IA en las escuelas, reveló una brecha crítica entre la inteligencia percibida y la funcionalidad real. La conclusión principal: comprender cómo funciona la IA es mucho más valioso que simplemente usarla.

La lección: Deconstruir la ilusión

El profesor eligió intencionalmente ELIZA, un programa deliberadamente rudimentario, para obligar a los estudiantes a enfrentar las limitaciones de la IA temprana. Las interminables indicaciones de “cuéntame más” y la desviación robótica (“Estábamos hablando de ti, no de mí”) rápidamente expusieron su superficialidad.

Esta frustración no fue el error, sino la característica. El profesor pretendía cultivar lo que los científicos del aprendizaje llaman lucha productiva : la incomodidad que surge cuando se desafía a los estudiantes a pensar críticamente. Al construir sus propios chatbots utilizando MIT App Inventor, los estudiantes se vieron obligados a lidiar con la mecánica fundamental de la IA. Descubrieron que sin amplios datos de capacitación, incluso un simple chatbot sigue siendo fundamentalmente incapaz de lograr una verdadera comprensión.

El punto no era hacer que los estudiantes fueran mejores codificadores, sino enseñarles cómo descomponer sistemas complejos en partes manejables. Este proceso desarrolla tolerancia a la frustración, una habilidad crucial para abordar tareas cognitivas difíciles, y cultiva el pensamiento computacional : la capacidad de dividir los problemas en pasos lógicos.

Por qué el pensamiento computacional es más importante que la codificación

Como sostiene Jeannette Wing, de la Universidad de Columbia, “las computadoras son aburridas y aburridas; los humanos son inteligentes e imaginativos”. La atención debería centrarse en desarrollar habilidades exclusivamente humanas que la IA no puede replicar, como el pensamiento crítico, la empatía y la resolución de problemas. El auge de la IA refuerza esto. Las habilidades de codificación pueden volverse obsoletas, pero la capacidad de razonar sobre sistemas, interrogar resultados y distinguir entre fluidez superficial y comprensión real seguirá siendo esencial.

El experimento destaca una tendencia inquietante pero predecible: los estudiantes comprenden que las herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT tienen fallas (“A veces pueden dar una respuesta incorrecta”). Sin embargo, siguen confiando en ellos porque los perciben como útiles y eficientes. Como dijo un estudiante: “Solo quiero que la IA me ayude a terminar la escuela”.

El panorama general: habilidades sobre herramientas

La lección no eliminó la dependencia de los estudiantes de la IA, pero sí desmitificó la tecnología. Aprendieron que los chatbots funcionan a través de predicciones, no de inteligencia genuina, y que la confianza en estas herramientas a menudo está impulsada por señales sociales más que por comprensión.

Los educadores deben priorizar la enseñanza del pensamiento detrás de la IA, no solo de las herramientas mismas. Este enfoque proporciona a los estudiantes un conjunto de habilidades duraderas que durarán más que cualquier tecnología específica. La capacidad de hacer mejores preguntas, evaluar los resultados de manera crítica y reconocer las limitaciones inherentes de la IA será mucho más valiosa a largo plazo que el simple dominio de las herramientas.

La lección subraya la importancia de la discreción de los educadores. En un clima en el que las escuelas se ven presionadas a adoptar o rechazar la IA, la instrucción guiada y las consideraciones éticas son primordiales. Comprender cómo funcionan los chatbots es el primer paso hacia el uso responsable de la IA, una habilidad que será importante mucho después de que las herramientas actuales se vuelvan obsoletas.

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