En octubre de 2022, la lotería filipina arrojó un resultado improbable: 433 ganadores se repartieron el premio mayor después de que se sortearan los números 9, 18, 27, 36, 45 y 54. La secuencia, múltiplos de nueve espaciados uniformemente, provocó inmediatamente acusaciones de manipulación. Pero determinar si se trató de un fraude, un problema técnico o simplemente mala suerte requiere algo más que intuición; exige un análisis riguroso.
La improbabilidad estadística
La mecánica de la lotería genera aproximadamente 29 millones de combinaciones posibles. Por lo tanto, las probabilidades de que aparezca cualquier combinación específica son aproximadamente de 1 entre 29 millones. Esto significa que todos los resultados posibles son igualmente improbables, y la secuencia de múltiplos de nueve no es una excepción, al menos en apariencia. Aquí surge la cuestión del fraude: si el sorteo fue manipulado, la probabilidad cambia por completo.
El problema de la probabilidad bayesiana
Para evaluar las probabilidades de fraude, los matemáticos recurren a la probabilidad bayesiana. Este método compara dos escenarios: una lotería justa (la hipótesis nula) versus una lotería amañada (la hipótesis alternativa). La clave es determinar la probabilidad previa de cada escenario. Si la mayoría de las loterías son justas, la hipótesis nula comienza con una probabilidad alta. Si la corrupción está generalizada, la alternativa gana terreno.
Pero aquí es donde las cosas se ponen turbias. Definir “amañado” es vago. Podría significar preseleccionar números, manipular la máquina de dibujo o simplemente obligar a los jugadores a elegir la misma secuencia. Cada escenario tiene diferentes probabilidades, lo que hace difícil llegar a una conclusión definitiva.
Por qué los números no cuadran
El hecho de que todos los números ganadores fueran múltiplos de nueve es sospechoso, pero no prueba fraude. Si los funcionarios hubieran fijado los números, podrían haber elegido una secuencia menos obvia. Alternativamente, una máquina que funciona mal podría haber generado el patrón. Sin embargo, los sorteos posteriores (como el sorteo del 3 de octubre de 2022 con números aleatorios) socavan estas teorías.
Para ser estadísticamente relevante, una hipótesis alternativa debe cumplir tres criterios: debe ser plausible, significativamente más probable que un empate justo y consistente con eventos futuros. Ninguno de los escenarios propuestos supera completamente esta barrera.
El factor humano: por qué la gente eligió esos números
La última capa del rompecabezas involucra a los propios jugadores. ¿Por qué tantos eligieron la misma secuencia? Una teoría sugiere que la gente prefiere patrones, como múltiplos de nueve. Lo más convincente es que el diseño de los billetes de lotería filipina coloca estos números en diagonal, lo que los convierte en una elección fácil. Este comportamiento humano, no necesariamente manipulación, podría explicar el aumento de ganadores.
En última instancia, si bien la anomalía de la lotería filipina es estadísticamente extraña, no es una prueba matemáticamente concluyente de fraude. La ausencia de más datos que lo corroboren, como testimonios internos o registros mecánicos manipulados, deja la pregunta abierta. La verdadera explicación puede residir en una combinación de suerte improbable, prejuicios humanos y la incertidumbre inherente a los acontecimientos aleatorios.


























