Los entornos en los que aprendemos moldean profundamente nuestras experiencias y resultados, pero las escuelas a menudo se quedan atrás en la adopción de un diseño eficaz. El arquitecto y diseñador Danish Kurani, autor de The Spaces That Make Us, sostiene que muchas escuelas siguen arraigadas en modelos obsoletos, parecidos a fábricas, que priorizan el control sobre el fomento del verdadero aprendizaje. Su marco, el diseño “Baaham”, enfatiza la conexión vital entre las personas y su entorno: una relación recíproca donde los espacios influyen en el comportamiento y viceversa.
El legado de la educación modelo de fábrica
Durante décadas, el diseño escolar ha estado dominado por la eficiencia sobre la equidad. Las aulas se construyeron para gestionar grupos grandes, no para fomentar el crecimiento individual o la colaboración. Esto surge de una mentalidad de la era industrial en la que la educación se consideraba un medio para producir trabajadores estandarizados. Si bien algunas escuelas han mejorado, muchas aún perpetúan este modelo, obstaculizando sin darse cuenta la creatividad y el bienestar.
Los siete principios del diseño Baaham
El enfoque de Kurani no se trata de estética; se trata de función. Sus siete principios, nacidos de décadas de experiencia arquitectónica y conocimientos interdisciplinarios, proporcionan un marco para crear ecosistemas de aprendizaje que realmente funcionan. Estos principios son:
- Mire hacia adentro: Primero comprenda las necesidades únicas de los alumnos y luego diseñe hacia afuera.
- Resuelva problemas importantes: Concéntrese en soluciones prácticas, no en un estilo superficial.
- Diseño para el cambio: Reconocer que la educación evoluciona y que los espacios deben adaptarse en consecuencia.
- Seguir la naturaleza: Incorporar elementos naturales para potenciar el bienestar (iluminación, acústica, vistas).
- Acepte los detalles: Pequeños toques bien pensados pueden mejorar significativamente la funcionalidad y la belleza de un espacio.
- Construir ecológicamente: Priorice los materiales sostenibles y minimice el impacto ambiental.
- Alejar: Considere el contexto más amplio: vecindario, comunidad y efectos a largo plazo.
Por qué son importantes estos principios
Estas no son sólo ideas teóricas; están directamente relacionados con la función cognitiva y el bienestar emocional. La mala iluminación puede causar fatiga visual y alterar el enfoque. Una mala acústica provoca distracción y estrés. Los ambientes estériles sofocan la creatividad. Al priorizar el diseño centrado en el ser humano, las escuelas pueden crear espacios que fomenten el aprendizaje, la colaboración y el sentido de pertenencia.
Más allá del plan: pasos prácticos
Implementar estos principios no siempre requiere renovaciones masivas. Los cambios simples pueden marcar la diferencia:
- Iluminación: Maximice la luz natural y complétela con iluminación artificial de espectro completo.
- Acústica: Utilice materiales que absorban el sonido para reducir las distracciones de eco y ruido.
- Flexibilidad: Diseñar espacios que se puedan reconfigurar fácilmente para diferentes actividades.
- Integración de la naturaleza: Incorporar plantas, materiales naturales y áreas de aprendizaje al aire libre.
El panorama general: el diseño como sistema
Kurani enfatiza la importancia de ver el diseño como parte de un sistema más amplio. Una escuela no existe aislada; interactúa con su comunidad y su entorno. Una escuela bien diseñada debe ser accesible, acogedora e integrada en su entorno. Este enfoque holístico no sólo mejora los resultados del aprendizaje sino que también fortalece el tejido social de la comunidad.
En última instancia, repensar los espacios de aprendizaje no se trata sólo de estética o funcionalidad; se trata de reconocer que el entorno construido moldea profundamente el comportamiento humano. Al adoptar el diseño intencional, podemos crear escuelas que fomenten la curiosidad, fomenten la colaboración y empoderen a la próxima generación.


























