Una nueva investigación revela cambios estructurales en los cerebros de las personas posmenopáusicas, junto con vínculos con un aumento de la ansiedad y la depresión, aunque la terapia de reemplazo hormonal (TRH) no parece aliviar estos cambios de manera consistente.
Durante décadas, los científicos han observado los efectos neurológicos de la menopausia (sofocos, alteraciones del sueño, cambios de humor) sin comprender completamente qué sucede en el cerebro durante esta transición. Ahora, un estudio a gran escala que utiliza escáneres cerebrales de más de 10.000 participantes en el Reino Unido proporciona nuevos conocimientos sobre cómo la menopausia afecta la estructura del cerebro y la salud mental.
El volumen cerebral disminuye en regiones clave
El estudio encontró que las participantes posmenopáusicas presentaban una reducción de la materia gris en la corteza entorrinal y el hipocampo, áreas críticas para la formación y recuperación de la memoria. Además, se observaron volúmenes más bajos en el cingulado anterior, una región involucrada en la regulación emocional. Estos cambios sugieren que la menopausia puede acelerar la atrofia cerebral relacionada con la edad en áreas vulnerables al deterioro cognitivo.
Por qué esto es importante: La corteza entorrinal y el hipocampo se encuentran entre las primeras regiones del cerebro afectadas por la enfermedad de Alzheimer. Estos hallazgos plantean dudas sobre si la menopausia podría contribuir a un mayor riesgo de Alzheimer en las mujeres. Las mujeres ya tienen un mayor riesgo de padecer Alzheimer que los hombres, y estos cambios estructurales ofrecen un vínculo biológico potencial.
Resultados de la TRH: mixtos y no concluyentes
Los investigadores también investigaron si la terapia de reemplazo hormonal (TRH) podría mitigar estos cambios cerebrales. Sorprendentemente, el estudio encontró que los participantes que recibieron TRH mostraron un menor volumen de materia gris en algunas áreas del cerebro en comparación con aquellos que no la recibieron. El grupo de TRH también informó tasas más altas de ansiedad y depresión, aunque el estudio no prueba que la TRH causó estos efectos.
Los investigadores sugieren que la ansiedad o depresión preexistente puede llevar a prescripciones más frecuentes de TRH, en lugar de que la terapia induzca estas condiciones. El tipo y la dosis de TRH no se rastrearon de manera consistente, lo que complicó la interpretación. Los diferentes regímenes de TRH tienen efectos variables y, sin datos detallados, es difícil sacar conclusiones firmes.
Velocidad psicomotora: un beneficio potencial
El estudio encontró un beneficio claro de la TRH: parecía proteger contra la desaceleración psicomotora, una disminución en el tiempo de reacción que ocurre con la edad. Las mujeres posmenopáusicas que no recibían TRH mostraron tiempos de reacción más lentos en las pruebas cognitivas, mientras que las que recibieron TRH se desempeñaron de manera similar a las mujeres premenopáusicas. Esto sugiere que la TRH puede ayudar a preservar la velocidad cognitiva durante la transición.
Se necesitan investigaciones futuras
Los hallazgos subrayan la necesidad de realizar más investigaciones sobre cómo la menopausia afecta al cerebro. Los investigadores esperan determinar los mecanismos exactos que impulsan la pérdida de materia gris, ya sean cambios hormonales, estrés u otros factores.
Los expertos recomiendan centrarse en comportamientos comprobados que son saludables para el cerebro: ejercicio, sueño adecuado, estimulación mental, una dieta equilibrada y una red social sólida. Estos factores del estilo de vida pueden ayudar a las mujeres a afrontar la menopausia y proteger su salud cognitiva.
En última instancia, este estudio refuerza la idea de que la menopausia es más que una simple transición reproductiva; es un cambio sistémico que impacta el cerebro de maneras mensurables. Es fundamental realizar más investigaciones para comprender estos efectos plenamente y desarrollar intervenciones específicas.

























