Paleontólogos en Alemania han desenterrado el vómito fosilizado más antiguo conocido de un dinosaurio terrestre, que data de aproximadamente 290 millones de años. El descubrimiento, detallado en Scientific Reports, ofrece una visión poco común de la dieta y las estrategias de caza de los primeros depredadores terrestres. Este no es sólo un hallazgo asqueroso; Es crucial porque las redes alimentarias de los dinosaurios terrestres son notoriamente difíciles de reconstruir.
Un hallazgo poco común: ¿Qué es una Regurgitalita?
A diferencia de la caca fosilizada (coprolitos), que son más comunes en ambientes acuáticos, las regurgitalitas son excepcionalmente raras en tierra. El fósil, denominado MNG 17001, fue encontrado en el sitio de excavación de Bromacker, cerca de Berlín. Su composición, que carece de la típica forma cilíndrica y del alto contenido de fósforo de los coprolitos, lo distingue inmediatamente. En cambio, es una mezcla mineralizada de huesos parcialmente digeridos suspendidos sin una matriz sedimentaria pesada.
Por qué es importante el vómito
La razón por la que esto es importante es simple: muchos depredadores, incluso hoy en día, regurgitan material no digerible para conservar energía. Este es el primer caso confirmado de tal comportamiento en un depredador terrestre del Paleozoico. La preservación del fósil en un entorno de llanura aluvial húmeda fue clave para su supervivencia durante milenios.
¿Qué comía el dinosaurio?
Las tomografías computarizadas revelaron docenas de huesos a medio digerir, incluidos los de Thuringothyris mahlendorffae (un ancestro de los reptiles), Eudibamus cursoris (un vertebrado bípedo temprano) y, fundamentalmente, un diadectido. Los diadectidos eran tetrápodos herbívoros enormes, que crecían hasta 10 pies de largo. Esto sugiere que el depredador era igualmente grande.
Los sospechosos
El equipo redujo las posibilidades a dos depredadores que se sabe habitan en la región de Bromacker: Tambacarnifex unguifalcatus (una gran criatura parecida a un lagarto monitor) y Dimetrodon teutonis (reconocible por su distintiva aleta de vela). Cualquiera de los dos podría haber sido responsable del vómito.
El descubrimiento demuestra que la caza oportunista y las estrategias de digestión eficiente, incluso en forma de regurgitación, han sido mecanismos de supervivencia cruciales para los carnívoros durante cientos de millones de años.
El vómito fosilizado no es sólo una curiosidad; es una cápsula del tiempo en un ecosistema antiguo, que revela cómo los depredadores maximizaron la supervivencia al procesar y descartar eficientemente lo que no podían digerir.
