Astrónomos logran victoria sobre proyecto energético que amenaza los oscuros cielos de Chile

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Los astrónomos de todo el mundo han logrado una victoria significativa en la preservación de las condiciones óptimas para la observación desde tierra. AES Andes, una subsidiaria de AES Corporation, abandonó los planes para un proyecto de energía renovable a gran escala en el desierto de Atacama de Chile, una región reconocida por sus cielos excepcionalmente claros y oscuros. La instalación propuesta, conocida como INNA (Proyecto Integrado de Infraestructura Energética para la Generación de Hidrógeno y Amoníaco Verde), había generado alarma entre los científicos debido al potencial de contaminación lumínica severa e interferencia atmosférica cerca de observatorios clave, incluido el Observatorio Paranal del Observatorio Europeo Austral (ESO).

La amenaza a la investigación astronómica

El desierto de Atacama alberga algunos de los telescopios más importantes del mundo, que dependen de condiciones de observación impecables. Los estudios de ESO predijeron que el INNA aumentaría la contaminación lumínica en al menos un 35% en el Very Large Telescope, una instalación crucial para la investigación de vanguardia. El proyecto también amenazaba con introducir turbulencias atmosféricas, degradando la calidad de la imagen.

El conflicto se intensificó a principios de 2025, cuando astrónomos como María Teresa Ruiz de la Universidad de Chile lanzaron una campaña de envío de cartas para crear conciencia. El premio Nobel Reinhard Genzel intervino además, apelando directamente a las autoridades chilenas e incluso planteando la cuestión al presidente alemán Frank-Walter Steinmeier durante una visita al Observatorio Paranal.

Cambio político y abandono de proyectos

El punto de inflexión se produjo con la elección del nuevo presidente derechista de Chile, José Antonio Kast, quien apoyó abiertamente la protección de los cielos para la astronomía. Esta postura resultó decisiva y AES Andes anunció el 23 de enero que abandonaría el proyecto luego de un análisis detallado. Si bien aún está pendiente la retirada formal del sistema de evaluación ambiental de Chile, la decisión marca una gran victoria para la comunidad astronómica.

Batallas en curso por cielos oscuros

A pesar de este éxito, los astrónomos reconocen que la lucha por los cielos oscuros está lejos de terminar. Ruiz y otros están presionando por una legislación permanente para proteger los sitios astronómicos en todo Chile, incluidos aquellos que albergan el Observatorio Vera C. Rubin de Estados Unidos.

La lucha pone de relieve desafíos más amplios que enfrenta la astronomía, incluidos los conflictos por el Telescopio de Treinta Metros (TMT) en Hawaii y la proliferación de megaconstelaciones de satélites como Starlink de SpaceX. El proyecto TMT se ha enfrentado a más de una década de oposición de grupos locales, lo que ha provocado costosos retrasos y una posible reubicación en España. De manera similar, miles de satélites orbitan actualmente la Tierra, provocando rayas en las imágenes astronómicas, un problema que pronto podría volverse inmanejable.

“Para ganar la batalla por los cielos oscuros de la Tierra, será necesaria algo más que la presión de los astrónomos. En última instancia, la cuestión exige políticos que realmente respeten la investigación básica”, afirma Reinhard Genzel.

La preservación de los cielos oscuros requiere no sólo de promoción científica sino también de un sólido apoyo político y la voluntad de involucrarse con las comunidades locales. Sin tales esfuerzos, el futuro de la astronomía terrestre puede seguir siendo incierto.