La calidad de una sala de conciertos va más allá del diseño del escenario y los asientos; se extiende a los mismos colores que te rodean. Un nuevo estudio publicado en The Journal of the Acoustical Society of America revela que la percepción visual influye significativamente en cómo experimentamos el sonido, incluso hasta el punto de alterar nuestro disfrute de una actuación.
La percepción del sonido es multidimensional
Investigadores de la Universidad Técnica de Berlín, en Alemania, descubrieron que la apariencia de una sala de conciertos afecta la forma en que percibimos su acústica. No se trata de cualidades sonoras mensurables como la reverberación o el timbre; se trata de la interpretación holística que hace el cerebro del entorno. Como explica el coautor del estudio, Stefan Weinzierl, el sonido de una sala puede ser “cálido, brillante o metálico”, dependiendo de su apariencia.
La realidad virtual revela la conexión
Para aislar este efecto, el equipo utilizó realidad virtual. Los voluntarios “asistieron” a recitales de violín y clarinete en 12 lugares diferentes de realidad virtual con diferentes colores, brillo y saturación. El sistema de realidad virtual incluso ajustó dinámicamente el sonido en función de los movimientos de la cabeza, mejorando el realismo. Posteriormente, los participantes calificaron cada concierto según su disfrute, timbre, reverberación y fuerza.
Los resultados mostraron un vínculo claro entre las señales visuales y la calidad del sonido percibido. Los colores más fríos y saturados, como el azul y el verde, se asociaron con una experiencia auditiva “más fría”. Los cines más oscuros tendieron a aumentar el disfrute del oyente. Curiosamente, el color no afectó el volumen percibido de la música, un hallazgo respaldado por investigaciones anteriores.
Implicaciones para el diseño del lugar
El estudio subraya que, si bien la optimización de la acústica sigue siendo primordial, los diseñadores de teatros deberían considerar la apariencia visual. Ignorar el impacto del color podría significar pasar por alto un componente clave de la experiencia auditiva general.
“Todo el dinero gastado en hacer que una sala de conciertos suene bien no debe pasar por alto el hecho de que la apariencia visual contribuye al sonido de la sala”, concluye Weinzierl.
Esto sugiere que una elección de color bien pensada podría mejorar el disfrute del concierto, haciendo que los lugares sean más inmersivos y atractivos para el público.
