Aumenta la evidencia de rayos en Marte, a pesar de los desafíos de detección

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Una nueva investigación sugiere que pueden ocurrir rayos en Marte, aunque se manifiestan de manera diferente que en la Tierra. Si bien es poco probable que se produzcan arcos eléctricos dramáticos dada la delgada atmósfera del planeta y el débil campo magnético, los científicos están detectando señales consistentes con descargas electrostáticas. Los hallazgos provienen de dos estudios independientes: uno que analiza datos del orbitador MAVEN de la NASA y otro que examina grabaciones de audio del rover Perseverance.

La búsqueda del rayo marciano

Confirmar la caída de un rayo en Marte no es meramente académico; tiene implicaciones tanto para la tecnología espacial como para el potencial de vida. Eventos similares a rayos podrían perturbar misiones futuras, mientras que las descargas eléctricas se han relacionado con reacciones químicas que podrían contribuir a procesos prebióticos.

El estudio MAVEN, publicado en Science Advances el 27 de febrero, se centró en identificar “silbadores”: ondas de radio generadas por rayos que se propagan a través de la atmósfera de un planeta. Los investigadores examinaron más de 108.000 instantáneas de datos y finalmente encontraron una firma potencial de un evento ocurrido en junio de 2015. El equipo pasó un año verificando que la observación coincidía con las predicciones teóricas para los rayos marcianos.

Evidencia complementaria desde la superficie

Mientras tanto, el rover Perseverance ha detectado docenas de crujidos durante las tormentas de polvo, lo que indica descargas eléctricas más pequeñas a nivel del suelo. Estos hallazgos no contradicen los datos de MAVEN, pero probablemente representan un tipo diferente de fenómeno. La Tierra también exhibe varios eventos eléctricos, desde relámpagos de tormenta hasta el brillo del fuego de San Telmo, lo que demuestra que los rayos no son un proceso singular.

Retos y oportunidades perdidas

Detectar rayos marcianos sigue siendo difícil y las observaciones futuras son inciertas debido a la actual falta de contacto de la NASA con el orbitador MAVEN. Además, es poco probable que un detector de rayos dedicado construido para el rover Rosalind Franklin de la Agencia Espacial Europea vuele alguna vez a Marte. La asociación internacional que planeaba el lanzamiento de 2022 se disolvió después de la invasión rusa de Ucrania, y la ESA optó por no incluir instrumentos adicionales en su misión revisada de 2028 para acelerar la construcción.

A pesar de estos contratiempos, la evidencia combinada de MAVEN y Perseverance sugiere que la actividad eléctrica sí está presente en Marte, aunque en formas adaptadas a las condiciones únicas del planeta. La búsqueda en curso de rayos marcianos pone de relieve las complejidades del estudio de los fenómenos extraterrestres y los desafíos de la exploración espacial internacional.

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