El mundo podría ver el regreso del patrón climático de El Niño ya este año, según pronósticos de las Naciones Unidas. Este fenómeno climático, que tuvo un impacto significativo en el clima global por última vez en 2023-2024, es conocido por causar condiciones extremas que van desde fuertes lluvias e inundaciones en algunas regiones hasta severas sequías en otras. Si bien las predicciones siguen siendo inciertas, los primeros indicadores sugieren aproximadamente entre un 40% y un 60% de posibilidades de que se desarrolle El Niño a finales del verano.
Entendiendo El Niño y La Niña
El Niño es impulsado por cambios en las temperaturas del Océano Pacífico y los vientos atmosféricos. Cuando ocurre El Niño, agua inusualmente cálida se extiende hacia el este desde el Pacífico occidental hacia América. Esto desencadena una cascada de cambios climáticos: aumento de las precipitaciones en el sur de Estados Unidos, sequedad en todo el Pacífico y alteraciones de los patrones de temperatura global.
El patrón opuesto, La Niña, trae temperaturas más frías al Pacífico oriental. A menudo resulta en condiciones más húmedas en el norte de Estados Unidos, una mayor actividad de huracanes en el Atlántico y un aumento de las precipitaciones en partes de Asia y Australia. Estos ciclos no son fijos: el último episodio débil de La Niña aún continúa, pero las probabilidades favorecen un retorno hacia El Niño.
Pronósticos e incertidumbres actuales
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima una probabilidad moderada de que El Niño surja entre mayo y julio. Sin embargo, predecir este evento con certeza con meses de anticipación es un desafío debido a la complejidad de los sistemas climáticos globales. La NOAA comparte una perspectiva similar, estimando entre un 50% y un 60% de posibilidades de que El Niño se forme a finales del verano, aunque estas predicciones también están sujetas a cambios.
Para clasificar estos eventos, los científicos monitorean las temperaturas promedio del Océano Pacífico. Se declara El Niño cuando las temperaturas superan los 0,5 grados Celsius por encima de lo normal durante un período prolongado; La Niña se define por temperaturas que caen 0,5 grados Celsius por debajo de lo normal.
Por qué son importantes las alertas tempranas
A pesar de las incertidumbres, los pronósticos tempranos son cruciales para la preparación ante desastres. La OMM enfatiza que las predicciones precisas permiten a los países mitigar las pérdidas económicas y salvar vidas mediante la planificación proactiva en sectores sensibles al clima como la agricultura, la atención médica, la energía y la gestión del agua.
“Los pronósticos estacionales de El Niño y La Niña nos ayudan a evitar pérdidas económicas por valor de millones de dólares y son herramientas de planificación esenciales”, afirmó Celeste Saulo, Secretaria General de la OMM.
El regreso de El Niño podría significar un período de mayor volatilidad climática, lo que haría que la preparación y el seguimiento fueran aún más críticos.


























