Durante siglos, los antiguos romanos disfrutaron de una vibrante cultura de juegos de mesa, incluidos concursos de estrategia bien documentados como Ludus Latrunculorum (similar al ajedrez o las damas) y Ludus Duodecim Scriptorum (similar al backgammon). Ahora, un equipo internacional de investigadores ha resuelto un enigma arqueológico de décadas de antigüedad: una misteriosa losa de piedra desenterrada en 1984 es, de hecho, un juego de mesa romano previamente desconocido.
El descubrimiento en Coriovallum
La piedra ovalada, que mide aproximadamente 8,3 por 5,7 pulgadas, fue excavada en Coriovallum, un asentamiento romano en los Países Bajos cerca de la moderna frontera con Alemania. Fundada durante el reinado del emperador Augusto (27 a. C.-14 d. C.), Coriovallum prosperó gracias a su ubicación estratégica en la intersección de calzadas romanas clave. Esto aseguró una prosperidad económica sostenida, que se refleja en la arquitectura y los lugares de enterramiento de la ciudad.
La piedra en sí está hecha de piedra caliza blanca del Jurásico procedente de canteras de Norroy, Francia, un material común para los proyectos de construcción romanos en las provincias del norte. Su propósito no estuvo claro durante más de cuatro décadas, ya que era demasiado pequeño para la construcción y no se parecía a los bocetos arquitectónicos conocidos. La teoría predominante de que se trataba de un tablero de juego se vio obstaculizada por la falta de ejemplos similares de la época.
Patrones de desgaste y reconstrucción impulsada por IA
Imágenes 3D recientes revelaron patrones sutiles de desgaste en las líneas grabadas de la piedra, lo que indica un uso frecuente al deslizar piezas del juego. Esta evidencia apoyó la hipótesis del juego de mesa. Para determinar las reglas, los investigadores contaron con la ayuda de expertos en inteligencia artificial de la Universidad de Maastricht.
El equipo desarrolló “Ludii”, un programa de inteligencia artificial entrenado en las reglas de más de 100 juegos antiguos de la región. Ludii generó docenas de conjuntos de reglas potenciales y luego simuló el juego para identificar variantes que los humanos pudieran disfrutar. Al comparar estas reglas con los patrones de desgaste observados en la piedra, los investigadores teorizaron que el juego, denominado Ludus Coriovalli, era un juego de estrategia de ritmo rápido donde el objetivo era atrapar piezas oponentes en la menor cantidad de movimientos posible.
Incertidumbres restantes
Los hallazgos del estudio representan la explicación más plausible para la función del artefacto. Sin embargo, sin documentación de fuente primaria, es posible que nunca se conozcan definitivamente las reglas exactas de Ludus Coriovalli. Como advirtió el diseñador de IA Dennis Soemers, Ludii puede generar reglas para cualquier patrón de líneas, lo que significa que los jugadores romanos pueden haber usado un conjunto completamente diferente.
El descubrimiento pone de relieve lo poco que se sabe sobre el ocio de la antigua Roma, a pesar de la bien documentada historia del imperio. La piedra sirve como recordatorio de que incluso en una civilización altamente organizada, no todos los detalles sobreviven.
