El regreso de los jeans de talle bajo, las camisetas para bebés y los chándales de terciopelo no es solo nostalgia; es un resultado predecible de un ciclo de tendencias de 20 años confirmado por una nueva investigación. Un análisis detallado de más de 150 años de moda femenina revela un patrón matemático en cómo reaparecen los estilos, lo que sugiere que las tendencias no son aleatorias sino que siguen una recurrencia casi mecánica.
Los datos detrás de la tendencia
Investigadores de la Universidad de Princeton analizaron más de 35.000 imágenes de ropa femenina, procedentes de patrones de vestimenta históricos (que datan de 1840) y desfiles modernos. Registraron cambios en dobladillos, escotes y cinturas y descubrieron que los estilos resurgen de manera confiable aproximadamente dos décadas después de haber perdido popularidad.
Esto no es sólo una observación de la industria; los datos lo confirman. “Nos dimos cuenta de que lo que habíamos encontrado en los datos coincidía perfectamente con lo que se decía en la industria”, explica Emma Zajdela, investigadora principal del estudio.
La psicología del “distintivo óptimo”
El modelo matemático detrás de este ciclo tiene sus raíces en la psicología. El concepto de distinción óptima sugiere que las personas anhelan pertenencia y individualidad. En la moda, esto significa que las tendencias tienen éxito cuando logran un equilibrio entre familiaridad y novedad.
Los consumidores quieren algo nuevo, pero no radicalmente diferente. Esto crea una demanda de estilos nostálgicos, especialmente entre las generaciones más jóvenes que no los experimentaron originalmente, lo que hace que esas tendencias vuelvan a parecer nuevas. Como dice Shawn Grain Carter, profesor de negocios de la moda en FIT: “Nos encanta volver al pasado para descubrir cómo… presentar algo nuevo a la próxima generación de consumidores”.
¿Por qué 20 años?
El ciclo de 20 años puede verse influido por cambios generacionales. Cada dos décadas, surge una nueva cohorte de consumidores, ávidos de estilos que perciben como innovadores, incluso si esos estilos son simplemente resurgimientos. Si bien una producción más rápida y las redes sociales podrían acelerar la tendencia de rotación, el patrón de 20 años sigue siendo notablemente consistente.
Más allá de la moda: las implicaciones más amplias
Esta investigación sugiere que los patrones cíclicos se extienden más allá de la moda. Los mismos principios de equilibrar la familiaridad con la novedad pueden aplicarse a otras áreas de innovación. “Muchos otros tipos de innovaciones tienen la propiedad de ser diferentes del pasado, pero no demasiado diferentes”, señala Zajdela.
El estudio, presentado en la Cumbre Mundial de Física de la Sociedad Estadounidense de Física, sugiere que los esfuerzos creativos humanos siguen reglas matemáticas predecibles, no sólo caprichos. La industria de la moda puede ser el ejemplo más claro, pero el principio subyacente se aplica ampliamente.

























