Para casi todos los peces, el agua es vida. Sin embargo, una especie en la República Democrática del Congo (RDC) desafía las expectativas al escalar cascadas, una hazaña documentada por biólogos después de décadas de informes locales. El pez concha (Parakneria thysi ) pasa hasta 10 horas escalando acantilados, superando los límites de lo que creemos que los peces pueden hacer.
La primera prueba científica
Las historias sobre estos pequeños peces, de 1,4 a 1,9 pulgadas, han circulado durante más de 50 años en la República Democrática del Congo, pero hasta ahora carecían de pruebas concretas. Investigadores dirigidos por el biólogo Pacifique Kiwele Mutambala de la Universidad de Lubumbashi observaron las conchas de primera mano en las cataratas Luvilombo entre 2018 y 2020, capturando evidencia fotográfica y en video.
La temporada de escalada del pez ocurre entre abril y mayo, después de fuertes lluvias. Utilizando crecimientos en forma de gancho en sus aletas pectorales y pélvicas, se impulsan hacia arriba, ayudados por movimientos corporales laterales para obtener un impulso adicional. El proceso es brutal: escalar un acantilado de 50 pies lleva casi 10 horas, divididas en 15 minutos de escalada, 30 minutos de descanso y nueve respiros de una hora. A menudo, las fuertes corrientes los derriban y los obligan a reiniciarse.
¿Por qué escalar?
Los biólogos sugieren dos razones principales. En primer lugar, las inundaciones pueden arrastrar a los peces río abajo, incitándolos a regresar a sus hábitats preferidos. En segundo lugar, estos ascensos podrían llevarlos a zonas de alimentación menos competitivas y a zonas más seguras, alejadas de depredadores como el bagre mantequilla plateada.
Sin embargo, este comportamiento hace que los peces sean vulnerables a la pesca ilegal. Peor aún, los planes para desviar el río para riego plantean una amenaza existencial: sin apoyo a la conservación en el Parque Nacional Upemba, la población de shellear podría desaparecer por completo.
Este estudio no se trata sólo de un pez asombroso; es un llamado a proteger un ecosistema frágil que está siendo exprimido por la actividad humana.
Los investigadores esperan que documentar este notable comportamiento llame la atención sobre la biodiversidad de la República Democrática del Congo y la urgente necesidad de su preservación. La lucha del shellear por escalar es una metáfora de la batalla más amplia para salvar este entorno único.


























