Se prevé que una etapa propulsora desechada de un cohete SpaceX Falcon 9 impactará la superficie lunar el 5 de agosto, creando un nuevo cráter y resaltando una creciente preocupación por los desechos espaciales en el espacio cislunar. La colisión, programada para aproximadamente las 2:44 a.m. EDT, verá la etapa del cohete golpear la luna a aproximadamente 5,400 millas por hora, varias veces la velocidad del sonido.
Este evento no es sólo una coincidencia celestial; sirve como una cruda advertencia para la floreciente economía lunar. Mientras la NASA, China y las empresas privadas se preparan para devolver humanos a la Luna en los próximos años, la acumulación de desechos orbitales representa una amenaza potencial para futuras misiones e infraestructura.
El viaje no planificado de un Stray Booster
El objeto descarriado es el propulsor de la primera etapa de un lanzamiento del Falcon 9 que tuvo lugar en enero de 2025. Esta misión fue importante para transportar módulos de aterrizaje lunares de dos compañías privadas: Blue Ghost de Firefly Aerospace y Hakuto-R de ispace.
Según los procedimientos estándar, un propulsor de cohete está diseñado para quemarse al reingresar a la atmósfera de la Tierra después de entregar su carga útil. Sin embargo, este refuerzo en particular no siguió ese camino. En lugar de desintegrarse sobre la Tierra, entró en una órbita muy elíptica que lo llevó hasta 310.000 millas de nuestro planeta.
El astrónomo independiente Bill Gray, que desarrolla software para rastrear objetos celestes, identificó por primera vez la trayectoria del objeto en septiembre. Sus cálculos revelaron que la órbita del propulsor se cruza con la trayectoria de la luna. Si bien los dos cuerpos aún no se han cruzado, los modelos de Gray indican que se alinearán el 5 de agosto.
La Física del Impacto
Predecir el lugar exacto del impacto es complejo debido a las fuerzas sutiles que actúan sobre el propulsor en el espacio. Si bien la atracción gravitacional de la Tierra, el Sol y la Luna es sencilla de calcular, la presión de la radiación solar añade una capa de incertidumbre.
“Es la razón por la que, incluso ahora que estamos mucho más cerca del evento, puedo estar seguro de que va a ocurrir, pero todavía hay una incertidumbre de al menos unas pocas docenas de kilómetros sobre dónde va a ocurrir”, explica Gray.
La presión de la radiación solar se produce cuando los fotones del sol golpean un objeto, ejerciendo una fuerza pequeña pero acumulativa a lo largo del tiempo. Esta fuerza ha empujado ligeramente la trayectoria del propulsor, lo que significa que el tiempo de impacto previsto podría variar en unos minutos y la ubicación en varias docenas de kilómetros.
Se espera que el impacto ocurra cerca del Cráter Einstein en el extremo occidental de la Luna. Debido a que esta región está en el borde del disco lunar visible desde la Tierra, será difícil presenciar el impacto directamente desde nuestro planeta.
Un precedente de desechos lunares
Esta no es la primera vez que se predice que un objeto creado por el hombre chocará contra la Luna. En 2022, Gray pronosticó que un componente de un cohete chino impactaría la superficie lunar. Ese evento resultó en dos cráteres distintos, lo que demuestra que tales colisiones son una realidad tangible, no solo riesgos teóricos.
Gray sostiene que, si bien el espacio es vasto, la probabilidad de colisión aumenta con el volumen de escombros. “Con el tiempo, se te acaba la suerte y ambos estáis en el mismo lugar al mismo tiempo”, señala.
Por qué esto es importante para el futuro de la exploración espacial
Si bien este impacto específico no representa un peligro inmediato para los astronautas o el equipo, indica una tendencia más amplia: la basura espacial se está moviendo más allá de la órbita terrestre baja.
John Crassidis, profesor de la Universidad de Buffalo que colabora con la NASA y la Fuerza Espacial de Estados Unidos en la mitigación de desechos, advierte que el problema está aumentando. Ahora que tanto Estados Unidos como China planean misiones lunares tripuladas en los próximos años, el entorno cislunar se está volviendo más poblado.
Crassidis subraya que si bien el riesgo de que un astronauta sea golpeado por escombros es actualmente remoto, las perspectivas a largo plazo son preocupantes. “Vamos a empezar a crear un campo de escombros”, dice. “Definitivamente podemos ser mucho más cuidadosos al respecto”.
El imperativo filosófico y práctico es claro: no debemos exportar los problemas de desechos de la Tierra a la Luna y eventualmente a Marte. A medida que aumenta la actividad lunar, establecer protocolos estrictos para el manejo de desechos será esencial para garantizar la seguridad y la sostenibilidad de futuras exploraciones.
Conclusión
El inminente impacto del propulsor SpaceX el 5 de agosto es un evento menor en la gran escala de la historia cósmica, pero tiene un peso significativo para el futuro de los vuelos espaciales. Sirve como un recordatorio oportuno de que a medida que la humanidad expande su huella más allá de la Tierra, también debemos asumir la responsabilidad de limpiar nuestro rastro.
