La energía eólica es buena para el planeta. Aunque no es perfecto. Esas gigantescas palas giratorias matan pájaros. Y los murciélagos también. Las estimaciones sugieren que cada año mueren de dos a seis aves por megavatio, además de algunos murciélagos más. No parece mucho hasta que recuerdas que algunas de esas aves no pueden permitirse el lujo de morir. Ni siquiera una vez.
Por eso los ingenieros buscan soluciones. Una idea es fea. Otro es inteligente.
“Las hojas blancas… resultaron ser la peor opción”.
Un nuevo estudio en Behavioral Ecology sugiere que deberíamos pintar las palas de las turbinas para que parezcan cosas que la naturaleza odia. Específicamente, cosas que parecen tóxicas. Serpientes coralinas venenosas. Ranas venenosas.
Johanna Mappes de la Universidad de Helsinki es coautora del artículo. Ella es una científica ambiental. Su punto es simple: las hojas blancas estándar son trampas invisibles para muchas criaturas voladoras. Un ajuste visual podría realmente salvar vidas.
Así es como lo probaron. No hay pájaros muertos involucrados.
Ponen pájaros frente a pantallas de vídeo. Una pantalla táctil diseñada específicamente para uso aviar. Les parece un juego, pero es un experimento serio. George Hancock de la Universidad de Exeter ayuda a explicar la lógica. Simulan giros del mundo real sin arriesgar plumas ni vidas.
Los resultados fueron claros.
- ¿Cuchillas blancas clásicas? Los pájaros se acercaban libremente a ellos.
- ¿Una hoja negra? Mejor.
- ¿Rayas rojas y blancas? Aún mejor.
- La nueva mezcla biomimética: ¿rojo, negro y amarillo? Mejor.
Los pájaros eran los que más evitaban las hojas con forma de serpiente. Recordaron los colores de advertencia. Está programado. Sabemos que los animales reaccionan a estas señales, pero la magnitud de esta reacción sorprendió a los investigadores.
¿Arreglará todo? No.
Las turbinas siempre plantearán algún riesgo. Pero cambiar la paleta de colores es barato. También es fácil. ¿Por qué no hacerlo? Hancock y Mappes creen que debería convertirse en una práctica estándar en la industria. Incluso sugieren utilizar trucos similares en líneas eléctricas o ventanas de edificios de oficinas donde el vidrio mata pájaros a diario.
Podría ser un gran problema. Un pequeño trabajo de pintura podría hacer que toda la industria eólica sea más segura. O puede que no.
Si las pruebas de campo funcionan, lo sabremos. Si fracasan, pues. Todavía tenemos las hojas blancas.
