Cómo funciona el pleonasmo: redundancia intencional frente a errores verbales

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La redundancia no siempre es un error. A veces se trata de una elección estilística deliberada diseñada para realzar una frase. Este recurso retórico se llama pleonasmo. Se basa en utilizar más palabras de las estrictamente necesarias para transmitir un mensaje. El objetivo no es la claridad. El objetivo es el énfasis.

Tomemos como ejemplo la frase: “Lo vi con mis propios ojos”.

Lógicamente, sólo puedes ver las cosas con tus ojos. Decir “con los míos” no agrega información objetiva. Agrega peso. Obliga al lector a hacer una pausa. Este es un pleonasmo intencional. Los escritores lo utilizan para realzar el drama. Hace que el lector se incline.

Pero la mayoría de la gente lo usa por accidente.

En la conversación diaria, el pleonasmo a menudo desemboca en lo que los lingüistas llaman un pleonasmo “vicioso”. Esta es una redundancia que no sirve para nada. Desordena el discurso. Suena amateur. Piense en estos errores comunes:

  • “Ve afuera hacia afuera.” (No puedes entrar si vas a salir.)
  • “Vuela por el aire.” (¿Qué más hay para volar? ¿El suelo?)
  • “Entra hacia adentro.” (A menos que estés entrando a la tierra, estás entrando.)

Estas frases son gramaticalmente débiles. Son tics verbales. Ocurren porque los hablantes repiten conceptos ya implícitos en el verbo.

Cuando la redundancia se convierte en un fallo

Un pleonasmo vicioso ocurre cuando una palabra repite el significado del sujeto o del verbo. Si lo eliminas, la oración todavía tiene sentido. Simplemente pierde el énfasis torpe.

Los ejemplos incluyen:

  • “Cierra la boca.” (No puedes cerrar los ojos con la boca.)
  • “Come con la boca.” (Intenta comer con los oídos).
  • “Adelante.”

Éstas no son florituras estilísticas. Son defectos en el uso del lenguaje. Señalan que el hablante no ha elegido sus palabras con cuidado.

Sin embargo, la línea entre una mala redundancia y un buen énfasis es delgada. Considere estos ejemplos literarios donde funciona el pleonasmo:

  • “Justicia que sea justa y equitativa.”
  • “Salió volando por los aires.”
  • “Fue escrito por mi propia mano y pluma.”
  • “Pintado con mis propias manos.”

En estos casos, la repetición crea un ritmo. Ancla la acción en el cuerpo físico. Se siente real.

Miguel Hernández escribió: “Temprano; amaneció temprano, temprano estás rodando por el suelo”.
Juan Ramón Jiménez escribió: “Bésame con besos de tu boca… ¡tan lejos de ti!”

Aquí la redundancia es poética. Imita la intensidad de la emoción. No se puede discutir con el arte.

Pleonasmo versus oxímoron

Es fácil confundir el pleonasmo con el oxímoron. Son opuestos.

Un pleonasmo repite la misma idea con diferentes palabras. Dice lo mismo dos veces.
Un oxímoron combina dos términos contradictorios. Crea un significado nuevo y complejo a partir del conflicto.

Napoleón Bonaparte dijo la famosa frase: “Vísteme despacio, porque tengo prisa”.
Esto es un oxímoron. Vestirse lentamente contradice las prisas. La tensión crea significado.

Charles Baudelaire escribió sobre *“horribles